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lunes, 17 de marzo de 2008

Comentarios en la Red. 17 de Marzo

Y ya puestos, diré que el único sistema electoral que me parece válido y en que estaría dispuesto a participar es bien simple: dividir el país en 400 circunscripciones, con la misma población aproximada en cada una de ellas, y que cada partido presente un sólo candidato por puesto, de forma que ese pollo tuviera que currarse la elección en la calle, a la vista de todos, con propuestas específicas y representativas para esa zona. Y al que Dios se la de, que San Pedro se la bendiga. Ni listas cerradas, ni partidos políticos, ni cuneros, ni hostias. A cara descubierta, con nombre y apellidos. Y que cada diputado represente a sus votantes en el Parlamento, de forma que tenga que responder sólo ante ellos de lo que hace y dice..., cuatro años después. Democracia directa se le llama a eso, y en algunos lugares de Grecia, hace ya unos cuantos años, tuvieron algo parecido. Lo que ha venido después ha sido música celestial...


Pongamos que me pongo

La Transición estableció esta ley electoral para consolidar un sistema de partidos estable, sin un multipartidismo a a la italiana que produjese un constate desgobierno. Al estabilizarse el sistema de partidos la ley electoral no cambió, y a partir de los años 80 se pasó de rosca: fue eliminando terceras fuerzas, que no podían sobrevivir ni como partidos bisagra, y acabaron engullidas por grandes partidos estatales o nacionalistas. Se ha interiorizado de tal manera, que los partidos plantean sus estrategias condicionados por la Ley electoral, actuando más en provincias donde hay escaños en juego. Un buen resultado no lo dan los votos, sino los escaños: y deberían ser lo mismo. Eso es lo grave.

Majorment Catatònic

Debido a los últimos resultados obtenidos por algunos partidos políticos en las elecciones generales de 2008 en España propongo revindicar la modificación de la Ley Electoral en cuanto a la repartición de escaños. Según la Ley de D'Hondt, un partido que consiga más votos que otro no tiene porque tener más escaños, ya que los escaños se obtienen con mayor facilidad en aquellos lugares que tienen mayor población. El lema "una mujer, un hombre, un voto", una vez más no se cumple. Puedes firmar accediendo aquí

Ciencias Sociales en la Red

1 comentario:

Mario García dijo...

La circunscripción uninominal es lo más injusto que existe. Pongamos como ejemplo el siguiente:

En una circunscripción uninominal (que sólo elige un representante)5 partidos con sus 5 candidatos, obtienen como resultado:

A-- 30%
B-- 25%
C-- 20%
D-- 15%
E-- 10%

Conseguiría el escaño el que tiene más votos, es decir, el candidato del partido A sería diputado con sólo el 30% de los votos, mientras que el otro 70% se queda sin representación.

Hacen falta circunscripciones plurinominales.